martes, 30 de abril de 2013

Les amants (1958), Ascenseur pour l'Echafaud (1957) Louis Malle.

Nos sumergimos en esa clase de películas que te logran atraer desde el primer momento, esa clase de cine negro-policiaco con bases de Thriller (o suspense), que te da a entender que el CINE DE AHORA… es una copia mala de una obra maestra, con guiones absurdos, escenas  patéticas y obscenas (en algunos casos rozando, y tocando de lleno lo chabacano) con poca información, sin magia, sin interés alguno, con gastos de película ridículos, dando al “buen cinéfilo” una visión fría y desinteresada sobre el film, eso si…luego  nos lo arreglan poniendo “ESOS EFECTOS ESPECIALES… QUE A TODO EL MUNDO NOS FASCINA”, que en definitiva y en el fondo, solamente es un engaño hacia el publico mayoritario.


La guapísima y súper atractiva Jeanne Moreau está en su mejor momento, el blanco y negro daba su últimos coletazos, y Louis Malle lo sabe… el sabe adelantarse de periodo, bajo un guión exquisito y minimalista sobre una banda sonora glamorosa-erótica al ritmo de la trompeta jazz del grandísimo showman Miles Davis en “Un Ascensor Para El Cadalso 1957”… que luego imitaran hasta la saciedad en los años 60-70.

Nunca un paseo por la calle fue tan erótico como con Louis Malle… bajo los pasos de una Jeanne Moreau preciosa, ya consagrada como icono femenino de la época, que con un simple gesto sabe expresar ese aura que toda actriz desea en sus películas, provocando los masivos y sanos pensamientos entre los hombres de la sala.



Eso sólo lo pueden conseguir el cine francés… sus mujeres bellísimas junto a sus mentes liberales, su forma de entonar ciertas palabras y por supuesto contando con su erotismo innato… hacen esa explosión de glamour que toda mujer sueña en sus fotos y reportajes Books artísticos.

Nunca la palabra “Mon Amour” fue tan cinéfila… susurrada varias veces en un ambiente cálido-amoroso por el tono francés castizo de una Jeanne dándolo todo  con su joven amante en “Les Amants 1958”.Sus preciosos y naturales labios sabían pronunciar de forma correcta, lo que en ese momento estaba pasando… se encontraba cómoda en ese sitio… lejos del rancio, pero protector marido billonario.


 Escena apartir del minuto 1:10:33

Nunca el cine fue tan maravilloso, nunca los guiones eran tan perfectos, nunca la temática se sabia valorar a si misma, donde el narcisismo cinéfilo estaba a la orden del día. Nunca el ruido de los engranajes eran tan atrayente como el morbo a lo prohibido, su ruido te incitaba a, acercarte al film y al olor a químicos, grasa y humedad en la sala de máquinas… esa suciedad sonora provocada por lo rollos de emulsión fotosensible pancromáticos… no se puede sustituir por nada en el mundo.

Para mi...  ambas obras maestras del cine mundial, de un jovencísimo Louis Malle que por entonces tan sólo contaba con 24-25 años… el ya sabia lo que era el buen cine… el ya sabia lo que era la buena música… su pasión por el jazz, no tenia limites, su forma de visionar las escenas era brutal, tenia un encanto propio, sus películas respiran ese ambiente del verdadero cineasta, en el que cualquier cinéfilo encuentra su espacio durante 92 - 88 mins.




En Fin, todo se ha ido degenerando, perdiendo la magia y el sentimiento, los valores cinéfilos han ido frecuentando poco a poco en lo común, encasillándose en un cine de malísima calidad, DONDE los vampiros paliduchos y la ciencia ficción “triban o trillan” lo inventado, los guiones basura-inexpresivos dirigidos hacia un público joven e inmaduro, donde lo comercial acecha en cada escena… procurando establecer momentos de comedia  y humor ridículos y poco inteligentes, REINAN el mercado… tras varios intentos de remodelación del cine, con un cierto éxito solamente entre los que ya tienen una edad y saben valorar lo que vale y lo que es bueno… “los verdaderos cinéfilos”

Se hecha de menos un Louis Malle, un Billy Wilder o un Josef Von Sternberg, solo por nombrar unos cuantos.

PD: Descansen en PAZ.